En muchas ocasiones, somos nosotros los que lo provocamos, esos miedos, esas dudas, las comeduras de tarro.
Cuánto me gustaría dejar la cabeza quieta, ahí, donde me siento bien. Sintiendo, viviendo el momento, pero no....se me da genial hacerme pajas mentales, el caso es que... si fueran como las físicas, sería estupendo! pues la verdad es que me sientan muy bien. Pero no, las mentales lo único que me provocan son confusión, mal estar y malos rollos.
Si tuviera que enumerar algo de mi que no me gusta, eso sería una de las cosas. Cuando dicen “ocupa te, no te preocupes” pues eso, pero como que esa lección cuando la dieron en el colegio, yo tenia constipado.
La experiencia me ha demostrado, que no debemos dar importancia a lo que no la tiene, vivir las cosas como vengan y no hacer planes a largo plazo. Para las cosas de mi vida, trabajo, hijos...etc lo consigo, pero en el tema del corazón no puedo ser objetiva.
A mis amigos siempre les digo, que el corazón hay que dejarlo en el cajón de la mesilla, pues cuando tu corazón habla, es para pelearse con la cabeza. Así que al principio lo mejor es dejar hablar solo a uno de ellos. Cuando llegue el momento, ya dejaremos hablar al corazón.
Estar atentos a las señales, esas que nos marcan claramente la situación, y que muchas veces nos empeñamos en no ver, y cuando ocurre eso, es porque nuestro corazón no nos lo permite, (a esta situación me refiero con lo de las pajas mentales).
Podemos enamorarnos, pero con cabeza, pues de esa manera no cometeriamos tantas equivocaciones.
Todo esto se dice bien, pero tengo que confesaros algo, soy impulsiva por naturaleza, y la mayoría de las veces me dejo llevar por mis impulsos, así me doy los tortazos que me doy (digo sentimentalmente)
Soy una mujer fuerte, que ha superado muchos baches, algunos no eran baches eran socavones, jeje pero aquí estoy, y sigo luchando. Pero...me falta algo, mi corazón se siente solo, los rollitos no me llenan y ya voy necesitando mas, demasiados años sola.
Tal vez, es que me estoy haciendo mayor, el tiempo pasa demasiado rápido.
Echo de menos el poder compartir, compartir las risas, los sueños, los malos momentos...compartir.
Si, creo que si... me estoy haciendo mayor.
Te invito a sentarte a mi lado,
a la orilla de esta playa.
Mira en mis ojos, que yo miro en los tuyos
y veamos pasar las estaciones del año,
por lo que resta de vida,
por el tiempo que nos va quedando.
Lo encontré en este blog y me lo he apropiado, me venía muy bien.
GRACIAS RUMI.
rumi-entrelaplumayelpapel.blogspot