lunes, 7 de junio de 2010

CIUDAD DE CONDES...BENAVENTE

LA LEYENDA del Toro Enmaromado
Se dice y cuenta que una señora condesa de Benavente (no hay que olvidar que ésta es conocida como “ciudad de los Condes Duques), viuda ella, que tenía un hijo único, noble, joven, apuesto y virtuoso, al que quería intensamente, lo perdió en circunstancias muy dramáticas y a consecuencia de las cornadas recibidas por un toro bravo de la dehesa que poseía en las cercanías de la villa el Marqués de los Pinares.

La historia, o leyenda, dice que el joven conde, de sólo 19 años de edad, era un excelente garrochista (arte y habilidad que, en aquellos tiempos, era practicada solamente por los nobles), un maestro consumado lanceando toro a caballo. A los plebeyos o servidores sólo se les permitía emplear el capote para colocar el toro en suerte o intervenir en caso de peligro del caballista o de su montura.

Una mañana, de un día cualquiera, después de oír misa en la capilla del Castillo de Benavente, el joven Gonzalo, que así se llamaba al concesito, solicitó permiso de su señora madre para asistir y participar en la lidia de toros que, en honor a un alto personaje de la corte de Castilla, tendría lugar en la dehesa del Pinar, a corta distancia de la villa.
Al joven Gonzalo le tocaba lancear y dar muerte a dos de los toros de la corrida. Con maestría y gallardía lanceó y mató a su primer enemigo, ganándose los aplausos y tiernas miradas de las doncellas mientras los caballeros envidiaban su maestría y buena monta. Cuando le tocó el turno de lancear su último toro, un ejemplar de bella estampa, lago y bonito, pero que resultó huidizo, cobardón y de malas intenciones, a pesar de que el condesito lo citó una y otra vez, lanza en ristra y haciendo encabritar a su precioso caballo y escarbando en la arena mansurronamente…

Era costumbre, en aquella época, si los toros no embestían, que no fuesen matados en el improvisado rudo, por lo que el caballero don Gonzalo, después de su machacona porfía para hacer embestir al cornúpeta, volvió la grupa de su montura para alejarse. Y, en ese precioso y peligrosos instante, el cobarde toro arremetió con furia contra el caballo, clavando una y otra vez, con saña, sus cuernos en la panza del equino hasta dar con él en tierra. Todo ocurrió con la rapidez del rayo; el jinete logró zafarse de los estribos e intentó granar los burladeros, pero la sanguinaria fiera, cebada por la sangre, arremetió violentamente contra el indefenso conde, produciéndole mortales cornadas, sin dar tiempo a que las coloradas capas manejadas por diestros peones pudieran hacer el debido y salvador quite.
Todo fue inútil; el inusitado condesito yacía roto y desangrado sobre la arena del ruedo…

Los peones, asustados y apenados ante la tragedia, abrieron la cancela y el toro, berrendo y traicionero, huyó hasta el tamaral de le dehesa del Pinar. La señora condesa pálida, sin proferir ningún grito ni derramar una lágrima, pero lancerada por el dolor y la angustia por la pérdida de su único y querido hijo, ordenó que, después del entierro se reuniesen en la plaza del castillo todos los caballeros y servidores de su feudo para, desde allí, trasladarse a la dehesa del marqués del Pinar y apresar al toro causante de la muerte de su hijo.

Le amarraron por los cuernos con una larga y pesada maroma y, como castigo, le hicieron recorrer las calles de la villa, apuntillándole y desangrándole cuando el agotamiento y cansancio dio en tierra con el animal. Después, como un rito, los jóvenes empaparon sus alpargatas en la roja sangre vertida por el toro…
Más tarde, la señora condesa “decretó” que todos los años en las vísperas del Corpus, se corriese por las calles y plazas de la villa benaventana un “toro enmaromado”, dándole muerte como castigo a perpetuidad de aquel otro que mató a su único y queridísimo hijo.

Se cuenta que, seguidamente, la condesa se retiró a un convento, donde murió en loor de santidad.




4 comentarios:

Diario de nuestros pensamientos dijo...

por dios.. q miedo lo del toro!

La brisa de la noche dijo...

A mi los cuernos de lejos..

La brisa de la noche dijo...

A mi los cuernos de lejos..

La niña mala dijo...

El día que celebremos cualquier cosa haciendo el amor y no haciendo daño, matando o comiéndonos algo...lo flipo en colorines